Los eventos meteorológicos y climáticos de alto impacto surgen cuando las condiciones meteorológicas se combinan con una/s vulnerabilidad/es particular/es, lo que conduce a impactos adversos. Comprender los factores que impulsan los eventos de alto impacto implica entender tanto los factores físicos como la vulnerabilidad subyacente, la exposición y la capacidad de adaptación de las poblaciones afectadas.
El mapa de la Figura 1 muestra la localización de eventos meteorológicos y climáticos de alto impacto, seleccionados en el informe anual 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre el estado del clima. Esta serie de eventos extremos se complementan con otros tantos mencionados en el suplemento “Significant Weather & Climate Events (2025)”, cuyo contenido se basa en información aportada por los Miembros de la OMM, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos (IDMC), la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

A continuación se describe brevemente los impactos asociados a los eventos extremos destacados en la Figura 1, acorde con su etiqueta numérica.








Como complemento a los ciclones tropicales mencionados, indicar que la NASA identificó un total de 26 sistemas ocurridos en 2025 que alcanzaron al menos la Categoría 3 en la escala Saffir–Simpson, según los análisis del National Hurricane Center (para el Pacífico Oriental y Central y el Atlántico Norte) y del Joint Typhoon Warning Center (para las otras cuencas oceánicas). La Figura 2 muestra fecha y cuenca oceánica de ocurrencia de estos 26 ciclones tropicales.

Entre todos ellos, el huracán Melissa (en el Atlántico Norte) fue el sistema más intenso con una presión central mínima de 892 hPa y vientos sostenidos de 298 km/h (1 minuto).
Se concluye este artículo añadiendo que los eventos extremos tienen también impactos en cascada en los sistemas agroalimentarios. Recientemente, las altas temperaturas, las sequías, las inundaciones y la volatilidad de los precios han afectado la producción agrícola. La inseguridad alimentaria ocasionada por el clima se considera actualmente un riesgo, con efectos en cadena sobre la estabilidad social, la bioseguridad (a través de la propagación de plagas vegetales y enfermedades animales) y la migración.
Fuentes:
- Organización Meteorológica Mundial: Informe “State of the Global Climate 2025”.
- Zoom Earth: Weather Map & Hurricane Tracker.
- NASA Worldview.