José Antonio Sosa Cardo (AEMET)
El Sol es una estrella de tipo-G de la secuencia principal y clase de luminosidad V que se encuentra en el centro del sistema solar y constituye la mayor fuente de radiación electromagnética de este sistema planetario. El sistema climático busca constantemente un equilibrio entre la energía que entra del sol y la que sale de la Tierra.
El sistema climático de la Tierra funciona como un “balance energético” continuo.
La idea clave es:
- Energía que entra: proviene del Sol en forma de radiación solar.
- Energía que sale: la Tierra devuelve energía al espacio en forma de radiación infrarroja (calor).
Si ambas cantidades están en equilibrio, la temperatura global se mantiene relativamente estable. Pero cuando hay un desequilibrio, ocurren cambios:
- Si entra más energía de la que sale → el planeta se calienta.
- Si sale más energía de la que entra → el planeta se enfría.
Un factor clave en este balance es el efecto invernadero, un fenómeno natural en el que ciertos gases de la atmósfera (como el CO₂, el metano o el vapor de agua) retienen parte del calor. Sin él, la Tierra sería mucho más fría.
El problema actual es que las actividades humanas han aumentado la concentración de estos gases, intensificando ese efecto y provocando un exceso de energía retenida, lo que conduce al calentamiento global.