El informe anual 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre el estado del clima mundial se presentó el pasado 23 de marzo, Día Meteorológico Mundial, cuyo tema es “Observar hoy para proteger el mañana”.
Por primera vez, en el informe se incluye el desequilibrio energético de la Tierra como uno de los indicadores climáticos claves. Este informe se ha elaborado a partir de contribuciones científicas de Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, Centros Regionales sobre el Clima de la OMM, asociados de las Naciones Unidas y decenas de expertos. La publicación aporta información sobre los conjuntos de datos, las referencias y las instituciones participantes.
A continuación se expone una breve recopilación de los valores registrados en 2025 de indicadores climáticos clave incluidos en el informe anual, complementados con datos tomados de las fuentes de origen.
1.- Indicadores climáticos clave
1.1.- Desequilibrio energético de la Tierra
El balance energético de la Tierra permite cuantificar la diferencia entre los flujos de energía que entran y salen del sistema Tierra. En un clima estable, la cantidad de energía solar entrante neta (es decir, entrante menos reflejada) es aproximadamente la misma que la cantidad de energía saliente. Sin embargo, las concentraciones de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera (dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) principalmente) han aumentado hasta su nivel más alto en al menos 800000 años, y esto ha alterado ese equilibrio (Figura 1).

Figura 1: Esquema gráfico del balance energético (izquierda) y el desequilibrio energético de la Tierra (derecha). Fuente: Sexto informe de Evaluación IPCC (2021, Grupo de Trabajo I).
Debido a las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero, el desequilibrio energético de la Tierra se ha vuelto cada vez más positivo con el tiempo, y la acumulación de excedentes de energía ha llevado al calentamiento del planeta. Aproximadamente el 91% del excedente de energía ha sido absorbido por el océano, 5% por los continentes, 3% por la criósfera y 1% por la atmósfera, con el consiguiente calentamiento en cada uno de estos subsistemas, como se muestra más adelante en este documento con indicadores climáticos asociados.
Por tanto, el desequilibrio energético de la Tierra es un indicador climático clave que informa sobre el ritmo de la acumulación del calor atrapado en el sistema climático. Desde 1960 se cuantifica este indicador climático a partir de estimaciones del calor almacenado en los océanos, los continentes, la atmósfera y la energía necesaria para derretir las masas congeladas, siendo los océanos el principal contribuyente. Desde 2000, también se dispone de medidas directas satelitales del desequilibrio energético de la Tierra (a partir de radiómetros en la cima de atmósfera).
En 2025, el desequilibrio energético de la Tierra alcanzó el valor más alto desde que comenzó el registro de observación en 1960 (Figura 2). Como resultado del creciente desequilibrio, la cantidad total de calor almacenado en la Tierra no sólo está aumentando, sino que se está acelerando.

1.2.- Gases de efecto invernadero
Los datos de distintas estaciones de monitoreo de la red observacional “Vigilancia de la Atmósfera Global” (GAW) de la Organización Meteorológica Mundial muestran que las concentraciones de los tres gases de efecto invernadero más abundantes (CO2, CH4 y N2O) siguieron aumentando en 2025 (Figura 3).

En 2024 —último año completo para el que se dispone de datos de observaciones mundiales consolidados— la concentración atmosférica de CO2 alcanzó su nivel más alto en los últimos 2 millones de años, y las de CH4 y N2O registraron niveles sin precedentes en, al menos, los últimos 800000 años (Tabla 1).

El incremento de la concentración anual de CO2 en 2024 fue el mayor aumento anual desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957. Este alza se debió a las continuas emisiones de CO2 derivadas de fuentes fósiles y aumento por incendios, junto con la pérdida de eficacia de los sumideros terrestres y oceánicos de carbono.
1.3.- Temperatura media mundial cerca de la superficie
Los últimos 11 años (2015-2025) han sido los 11 años más cálidos de los que se tiene constancia. El año 2024, que comenzó con un intenso episodio de El Niño, sigue siendo el año más cálido del que se tiene constancia, dado que su temperatura media superó en aproximadamente 1.55 °C la media de la era preindustrial, 1850-1900 (Figura 4A).

En función de cuál de las nueve bases de datos se considere, el año 2025 ocupó el segundo o el tercer lugar en la clasificación de los años más cálidos registrados desde que empezaron a obtenerse observaciones hace 176 años.
En 2025, la temperatura media anual mundial cerca de la superficie fue 1.43 ± 0.13 °C por encima del promedio 1850-1900. La Figura 4B muestra las regiones más afectadas por el calentamiento, superando con creces la media global, como es la región Ártica, entre otras.
1.4.- Contenido calorífico de los océanos
En 2025, el contenido de calor del océano (hasta una profundidad de 2 kilómetros) alcanzó el nivel más alto en los 66 años de registro observacional (es decir, desde 1960), superando el récord anterior (en 2024) con un aumento de 24 ± 6 zettajulios (Bao et al, 2026). Este valor corresponde a unas 38 veces el consumo anual de energía de la humanidad de ese año (fuente: Enerdata).
La Figura 5 muestra la evolución de la diferencia de los valores globales anuales del contenido de calor de los océanos respecto al promedio del periodo 2005-2025. En los últimos nueve años, este indicador climático ha marcado un nuevo récord cada año.

La tasa de calentamiento del océano en las últimas dos décadas, 2005–2025, es más del doble que la observada durante el período previo 1960–2005, de 46 años. Su magnitud oscila aproximadamente entre 11.0 y 12.2 zettajulios por año, esto es, cerca de 18 veces el consumo anual de energía de la humanidad en 2024.
El océano profundo (2000–6000 m) también se ha calentado, con una tasa promedio de 1.0 ± 0,2 ZJ por año durante el periodo 1970-2025, frente a 5.8 ± 0.5 ZJ por año en los primeros 2000 metros por debajo de la superficie oceánica.
El calentamiento de los océanos entraña consecuencias de gran calado, como la degradación de los ecosistemas marinos, la pérdida de biodiversidad y la reducción de la capacidad de las aguas para actuar como sumidero de carbono. Asimismo, alimenta las tormentas tropicales y subtropicales, y agrava la pérdida de hielo marino que se está produciendo en las regiones polares.
1.6.- Nivel medio del mar a escala mundial
En 2025, el nivel medio del mar a escala mundial fue comparable a los niveles máximos sin precedentes observados en 2024 (Figura 6A). El aumento interanual observado entre 2024 y 2025 fue inferior al registrado entre 2023 y 2024, un cambio congruente con la variabilidad a corto plazo asociada a las condiciones de La Niña.

A finales de 2025, el nivel medio del mar a escala mundial fue aproximadamente 11 cm más alto que en enero de 1993, el inicio del registro por satélites.
La tasa de subida del nivel medio del mar a escala mundial desde 2012 es superior al valor registrado en la primera parte de la era satelital, es decir, entre 1993 y 2011. La Figura 6B muestra las diferencias regionales en la tasa del cambio del nivel medio del mar, identificando zonas con valores altos en su aumento, y otras en el que la tasa media ha sido de descenso.
El incremento del nivel del mar daña los ecosistemas costeros, provoca la salinización de las aguas subterráneas y ocasiona inundaciones.
1.7.- Acidificación (pH) del océano
El océano ha absorbido alrededor del 29 % del CO2 generado por la actividad humana entre 2015 y 2024, y ello ha supuesto una reducción continua del pH en superficie, lo que significa una continua acidificación del océano. Durante los últimos 41 años el valor medio del pH de la superficie oceánica a escala mundial no ha dejado de disminuir (Figura 7A).

La variación del pH oceánico presenta diferencias en función de las regiones. Los descensos regionales más marcados en el pH en superficie se han producido en el océano Índico, el océano Austral, la zona oriental del Pacífico ecuatorial, la zona septentrional del Pacífico tropical y determinadas regiones del océano Atlántico. Estas áreas constituyen el 47% de la superficie oceánica muestreada (Figura 7B).
La acidificación de los océanos perjudica a su biodiversidad y ecosistemas (por ejemplo, en la formación de conchas y arrecifes), así como a la producción alimentaria dependiente de la pesca y la cría de marisco.
1.8.- Balance de masas de los glaciares
En el año hidrológico 2024/2025, los glaciares de referencia experimentaron una de las cinco peores pérdidas de masa de las que se tiene constancia. Este dato se inscribe en una tendencia de pérdida acelerada de masa glaciar constatada desde que se iniciaron los registros en 1950. Cabe destacar que ocho de los diez años con mayor pérdida de hielo glaciar han tenido lugar desde 2016 (Figura 8).

En 2025 se produjo una pérdida excepcional de masa glaciar en Islandia y a lo largo de la costa del Pacífico de América del Norte.
La pérdida de hielo de los glaciares contribuyó con alrededor del 21% del aumento total del nivel del mar durante el período 1993-2018. En comparación, el calentamiento de los océanos contribuyó con el 42% del aumento total, y el derretimiento de los mantos polares de Groenlandia y la Antártida contribuyó con el 15 % y el 8 %, respectivamente.
1.9.- Extensión de los hielos marinos
En 2025, la extensión media anual del hielo marino del Ártico fue la más baja o la segunda más baja jamás registrada (según la base de datos) desde que en 1979 empezaran a realizarse mediciones satelitales, y en la Antártida, fue la tercera más baja después de las extensiones mínimas registradas en 2023 y 2024 (Figura 9).

En 2025, la extensión máxima diaria del hielo marino del Ártico (después del período invernal de congelación) fue la extensión máxima anual más baja desde que comenzaron a obtenerse datos en 1979, con 14.3 millones de km2 (datos del National Snow and Ice Data Center). Asimismo, el mínimo anual de 2025 sigue siendo, desde los últimos diez años, más bajo que el percentil 10% del periodo de referencia, registrado el pasado 10 de septiembre (Figura 10).

Según datos del National Snow and Ice Data Center, la extensión diaria máxima anual del hielo marino de la Antártida en 2025 es el tercer valor más bajo jamás registrado desde 1979 con 17.8 millones de km2 (Figura 11). El récord mínimo se alcanzó en 2023 (con 17.1 millones de km2), seguido del segundo valor anual más bajo observado, en 2024 (con 17.3 millones de km2) (fuente: NSIDC).

2.- Episodios extremos y sus efectos
En un suplemento al informe anual 2025 sobre el clima se presenta un resumen de los episodios extremos acaecidos el año pasado, elaborado a partir de aportaciones de Miembros de la OMM, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Este suplemento se centra en los aspectos meteorológicos y sus consecuencias en los desplazamientos de población y la seguridad alimentaria.
Los fenómenos meteorológicos extremos conllevan efectos en cadena en la producción agrícola. La inseguridad alimentaria provocada por el clima se considera ahora un riesgo, cuyos efectos en cadena alteran la estabilidad social, afectan a las migraciones y merman la seguridad biológica a través de la propagación de plagas de plantas y enfermedades de animales.
3.- Impactos del clima y el calor en la salud
El informe anual 2025 de la OMM sobre el estado del clima incluye también una sección, con el título de “Impactos del clima y el calor en la salud”, dedicada a dos riesgos de preocupación mundial: el dengue (enfermedad transmitida por mosquitos) y el estrés por calor.
En esta sección se indica brevemente cómo los datos climáticos, los sistemas de alerta temprana y los servicios climáticos integrados para la salud pueden proteger a las personas en un mundo con temperaturas al alza.
Este documento, que resume el informe anual 2025 de la OMM sobre el clima mundial, finaliza con una de las reflexiones expresadas por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, el pasado 23 de marzo, día de la presentación del informe: “Y en esta época de guerra, el estrés climático también revela otra verdad: nuestra adicción a los combustibles fósiles desestabiliza tanto el clima como la seguridad mundial. El informe presentado hoy debería ir acompañado de una advertencia: el caos climático se está acelerando y toda demora en la adopción de medidas conlleva consecuencias mortales“.
Mensajes clave sobre el estado del clima en 2025
– A nivel mundial, 2025 fue el segundo o tercer año más cálido registrado (según base de datos considerada), con un aumento global medio de 1.42±0.13ºC respecto a la era preindustrial.
– Los crecientes niveles de gases de efecto invernadero conlleva que el desequilibrio energético de la Tierra se acentúe con el tiempo, alcanzando un nuevo récord en 2025.
– En 2025, el contenido de calor oceánico alcanzó el nivel más alto en los 66 años de registro de observaciones. Su tasa de calentamiento entre 2005 y 2025 (21 años) es más del doble de la observada entre 1960 y 2005 (46 años).
– El nivel medio global del mar en 2025 se mantuvo cerca de los niveles máximos históricos observados en 2024. Entre 2012 y 2025, el nivel del mar aumentó a una tasa promedio de 4.75 mm/año, en comparación con los 2.65 mm/año registrados entre 1993 y 2011.
– La pérdida de masa glaciar de un conjunto de glaciares de referencia en el año hidrológico 2024/2025 se situó entre los cinco balances de masa glaciar más negativos registrados.
– La extensión máxima diaria del hielo marino del Ártico en 2025 fue el máximo anual más bajo desde que comenzaron a obtenerse datos en 1979. En cuanto al hielo marino en la Antártida, su extensión máxima diaria en 2025 fue el tercer valor más bajo (el segundo en 2024 y el récord mínimo en 2023).
Fuentes:
- Organización Meteorológica Mundial: Informe “State of the Global Climate 2025”.
- Centre national d’études spatiales (CNES).
- Copernicus Marine Environment Monitoring Service (CMEMS).
- National Snow and Ice Data Center (NSIDC).