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Libro: Primavera silenciosa

Como puede leerse en la contraportada, Primavera silenciosa es un libro que hay que conocer, ya que aborda uno de los problemas más graves del siglo XX: la contaminación que sufre la Tierra. Utilizando un lenguaje claro, el rigor propio del análisis científico y ejemplos sobrecogedores; Rachel Carson, bióloga marina, denunció los efectos nocivos que para la naturaleza tenía el empleo masivo de productos químicos como los pesticidas, el DDT (el dicloro-difenil-tricloroetano) en particular. Habiéndose percatado de que el uso indiscriminado de los pesticidas mataba a los pájaros cantores, se inspiró en un verso del poema “La Belle Dame sans Merci” de John Keats «Y ningún pájaro canta» para encontrar el título de su libro, aunque originalmente fuera el nombre propuesto para el capítulo destinado a la disminución de la población de pájaros. Acertada elección del título que es casi una metáfora que sugiere un futuro sombrío para el mundo natural. Su trascendencia fue tal que hoy está considerado como una de las principales obras responsables del nacimiento del movimiento ecologista. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, siglas en inglés), creada en 1970, surgió fundamentalmente gracias a la sensibilización que Rachel había hecho nacer: la existencia de la interconexión entre los seres humanos y el ambiente natural. De hecho, Primavera silenciosa es un ensayo de una divulgadora de primera clase que consiguió lo que pocos textos científicos tienen la suerte de lograr: despertar el interés de la sociedad no sólo por la ciencia básica y necesaria para comprender lo que sucede en nuestro planeta sino por su situación presente y futura. Rachel Carson era la persona idónea que se encontraba en el momento y lugar adecuados. Sabía cómo contar esa historia utilizando la información científica a la que tenía acceso, y seleccionó cuidadosamente su trabajo, ya que tanto ella como su editor esperaban que el libro fuera examinado con lupa por científicos y críticos. También se debe a ella, la celebración del Día de la Tierra y las leyes que se dictaron en muchos países del planeta sobre pesticidas, insecticidas, fungicidas, raticidas y productos similares. En Primavera silenciosa, Carson denunció que los venenos utilizados se acumulaban en la cadena alimenticia, con enormes riesgos para la salud humana y terribles efectos para la flora y fauna: “Polvos y aerosoles ahora se aplican casi universalmente a granjas, jardines, bosques y hogares. Productos químicos no selectivos que tienen el poder de matar a todos los insectos, a los “buenos” y a los “malos”, de calmar el canto de los pájaros y el salto de los peces en los arroyos, de cubrir las hojas con una película mortal para luego permanecer en el suelo. Todo esto, aunque el objetivo deseado pueda ser solo unas pocas hierbas o insectos”, escribió.  Por otra parte, la autora va a combinar la exposición de los desastres medioambientales con explicaciones científicas y reflexiones ecológicas, fruto de un conocimiento sobre el tema que hasta entonces pocos científicos poseían y mucho menos se habían planteado transmitir al público. Como era de prever, la respuesta de la industria agroquímica norteamericana, que se encontraba en el centro del crecimiento económico de la posguerra de la segunda guerra mundial, no se hizo esperar. Rachel Carson fue objeto de una feroz campaña de difamación. De ella se dijo que ni siquiera era doctora, como mucho una técnica procedente de la administración. Y, desde el punto de vista personal, tuvo que sufrir un sinnúmero de insultos y calumnias. Un antiguo secretario de Agricultura llegó a escribir, en una carta dirigida al presidente Eisenhower que luego se hizo pública, que “como no se ha casado, a pesar de ser físicamente atractiva, probablemente es comunista”. El doctor Robert White-Stevens (American Cyana-mid) llegó a declarar en un programa de televisión que “si el hombre siguiera las enseñanzas de la señorita Carson, volveríamos a la Edad Oscura y los insectos, las enfermedades y las plagas volverían a heredar la Tierra”. A pesar de todo, el libro se publicó y tuvo un éxito extraordinario. Llegaron las críticas positivas, aunque prosiguieron los ataques tanto a ella como a su libro. Incluso en el momento actual, casi 60 años después, la polémica sobre la responsabilidad de Rachel Carson sobre el control del DDT continúa. En el año 2012, al cumplirse medio siglo de su primera edición, Rob Dunn, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Raleigh, publicó un comentario breve en Nature. Narraba la historia de la autora y de su libro y comentaba, elogiosamente, su influencia en la aparición de conductas de protección del ambiente, sobre todo, con relación al DDT y a los pesticidas. Primavera silenciosa no solo se centró en los peligros de los pesticidas químicos, sino que fue más allá, al abordar una historia del mundo natural, convirtiéndose en uno de los primeros libros sobre ecología.

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Fuente:

“La esencia de Filomena”, Cercedilla (Madrid) 8 de enero de 2021; "Halo solar reflejado sobre un remanso del río Umia", Cambados (Pontevedra), 17 de enero de 2020; créditos y sumario. Álvaro López Martín y Julián Daniel Martínez Cores