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Impulsar la acción contra la sequía

3 minutos

La humanidad se encuentra "en una encrucijada" en lo que respecta a la gestión de la sequía y es apremiante acelerar la prevención utilizando todas las herramientas posibles, según un nuevo informe de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD).

Los datos sobre la sequía se publicaron el  pasado 11 de mayo para conmemorar el Día de la Sequía en la 15ª Conferencia de las Partes de la CLD (COP15, del 9 al 20 de mayo en Abiyán, Costa de Marfil). En él se hace un llamamiento para que el compromiso mundial con la prevención de la sequía y la resiliencia en todas las regiones del mundo sea una prioridad absoluta.

El informe es un compendio autorizado de información y datos relacionados con la sequía, contribuye a las recomendaciones contenidas en una de las resoluciones de los 196 Estados miembros de la CNULD, que se publicará el 20 de mayo al término de la COP15.

 

"Los hechos y las cifras de esta publicación apuntan todos en la misma dirección: una tendencia al alza en la duración de las sequías y la gravedad de los impactos, que no sólo afectan a las sociedades humanas sino también a los sistemas ecológicos de los que depende la supervivencia de toda la vida, incluida la de nuestra propia especie", afirma Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la CNULD.

En un mensaje de vídeo preparado para la conferencia, el Secretario General de la OMM, Prof. Petteri Taalas, destacó las iniciativas de la OMM que tratan de abordar el problema de la sequía. Por ejemplo, la OMM está trabajando para ampliar la cobertura de los servicios de alerta temprana -incluyendo las inundaciones repentinas y la sequía y las tormentas de arena y polvo- y para reforzar el sistema de observación hidrológica como parte de una Coalición más amplia sobre el Agua y el Clima.

Los retos son cada vez mayores.

"Se ha producido una disminución de la humedad del suelo en muchas partes del mundo y eso es muy preocupante porque influye en la producción agrícola. También un aumento del deshielo de los glaciares, lo que significa que tenemos menos agua dulce en los ríos y, por último, cambios en el régimen de lluvias. En algunas partes del mundo se están volviendo más secas y otras tienen más problemas de inundaciones", dijo el profesor Taalas.

La OMM y la Asociación Mundial para el Agua (GWP) copatrocinan el Programa de Gestión Integrada de la Sequía (IDMP) y colaboran con unas 40 organizaciones asociadas, entre ellas la CLD, la FAO, la UNESCO y muchas otras.  El IDMP ha desarrollado los tres pilares de la gestión integrada de la sequía: 1) la alerta temprana y la vigilancia de la sequía, 2) la evaluación de la vulnerabilidad y el riesgo de sequía y 3) la mitigación del riesgo, la preparación y la respuesta.

En la última sesión del Día de la Sequía, la OMM fue moderadora de una sesión con los socios del IDMP sobre la organización de un seguimiento de la Reunión de Alto Nivel sobre Políticas Nacionales contra la Sequía de 2013 que tendrá lugar en 2023, para abogar para que los países pongan en marcha sus políticas contra la sequía.

El informe La sequía en cifras crea un convincente llamamiento a la acción. Por ejemplo:

    Desde el año 2000, el número y la duración de las sequías han aumentado un 29%.

    Entre 1970 y 2019, los riesgos meteorológicos, climáticos e hídricos han sido la causa del 50% de los desastres y del 45% de las muertes relacionadas con las catástrofes, sobre todo en los países en desarrollo.

    Las sequías representan el 15% de las catástrofes naturales, pero se cobraron el mayor número de víctimas humanas, aproximadamente 650.000 muertes entre 1970 y 2019.

    De 1998 a 2017, las sequías causaron pérdidas económicas mundiales de aproximadamente 124.000 millones de dólares.

    En 2022, más de 2.300 millones de personas se enfrentan al estrés hídrico; casi 160 millones de niños están expuestos a sequías graves y prolongadas.

Una de las mejores y más completas soluciones es la regeneración de la tierra, que aborda muchos de los factores fundamentales de la degradación de los ciclos del agua y la pérdida de fertilidad del suelo. Debemos construir y reconstruir mejor nuestros paisajes, imitando la naturaleza siempre que sea posible y creando sistemas ecológicos funcionales, dice el informe.

Más allá de la regeneración, es necesario un cambio de paradigma, pasando de enfoques "reactivos" y "basados en la crisis" a enfoques "proactivos" y "basados en el riesgo" de la gestión de la sequía que impliquen coordinación, comunicación y cooperación, impulsados por una financiación y una voluntad política suficientes.

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