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Una entrevista a la climatóloga Kate Ricke que nos hace reflexionar sobre el papel que podría jugar la geoingeniería en la lucha contra el calentamiento global y la necesidad de analizar los riesgos de la toma y no toma de decisiones.

Traducimos a continuación la entrevista realizada por Matt Simon a la climatóloga Kate Ricke y que fue publicada en  el pasado 30 de noviembre de 2021. (Enlace al original: https://bit.ly/3lz42QI).

 

FOTOGRAFÍA: CIUDADANO DEL PLANETA / GETTY IMAGENES

 

La idea general que subyace en la entrevista es que si el cambio climático es un problema, posibles soluciones como las que plantea la geoingeniería podrían ser peores. Hay quien ya está proponiendo llevar a cabo acciones sobre nuestra atmósfera para enfriar el planeta, por lo que según Ricke necesitamos realizar urgentemente más investigaciones sobre las consecuencias.

La estratosfera es la región de la atmósfera situada entre unos 6 y 50 km de altura (en realidad la base está entre 6 y 9 km en las zonas polares y los 16 a 20 km en el Ecuador). Tomándonos una pequeña licencia, podríamos decir que sería factible tintar el cielo del color que quisiéramos: rosa, verde,.... Bastaría con inyectar una sustancia colorante en una zona y los vientos estratosféricos la extenderían hasta rodear totalmente el globo terráqueo. Si no hiciéramos nada más, al cabo de uno o dos años el color artificial se desvanecería y el cielo volvería a ser azul.

Este ejemplo nos sirve para comprender la idea que está detrás de una técnica de geoingeniería solar conocida como inyección de aerosol estratosférico, en la que en lugar de un pigmento, los ingenieros rociarían con partículas de un sulfato que haría que parte de la radiación solar incidente sobre la atmósfera fuera reflejada hacia el espacio, en un intento por enfriar el planeta. Se trataría de conseguir el mismo efecto que se ha dado en las grandes erupciones volcánicas históricas en las que grandes cantidades de aerosoles llegaron hasta la estratosfera bloqueando la llegada de una parte considerable de la radiación solar. También es muy importante  el papel que desempeñan  los vientos distribuyendo el material de manera uniforme.

Ricke subraya un punto importante a tener en cuenta, "lo que hagas en un solo lugar, afectará a todo el planeta, no solo porque se ha enfriado y cambiado el balance energético global, sino porque las partículas se dispersan”. Esta científica estudia la interacción de la geoingeniería, el comportamiento humano y la economía en el Instituto Scripps de Oceanografía. 

Si bien no es probable que alguien se dedique a colorear la atmósfera en el corto plazo, es cada vez más probable que alguien decida que es hora de proceder a la inyección de aerosol estratosférico. Las emisiones de gases de efecto invernadero no están disminuyendo ni cerca de la tasa necesaria para evitar que las temperaturas globales suban 1,5 ºC por encima de los niveles preindustriales, y la crisis climática está empeorando.

Pero la ciencia no está preparada. Esta geoingeniería antropogénica podría desencadenar efectos no deseados, como sequías en ciertas regiones y grandes tormentas en otras. Además, si los ingenieros dejaran de repente de rociar aerosoles en la atmósfera, las temperaturas volverían a donde empezaron, poniendo en peligro los cultivos y las especies.

Aún así, la inyección de aerosol estratosférico sería bastante barata. Y no hay nada que impida que los países decidan unilateralmente rociar su espacio aéreo, a pesar de que esos materiales finalmente se esparcirían por todo el mundo. "Simplemente me cuesta ver con razonamientos económicos cómo no sucede", dice Ricke. "Para mí, eso significa que es realmente urgente hacer más investigaciones".

WIRED se sentó con Ricke para hablar sobre el atractivo y los peligros potenciales de la geoingeniería, qué la hace tan políticamente peligrosa y cómo los científicos pueden darle sentido, por el bien de la humanidad y del planeta. La conversación se ha condensado y editado para mayor claridad.

WIRED: ¿Puede darme una idea de la escala de la que estaríamos hablando con la geoingeniería solar, tanto a nivel espacial como temporal?

Kate Ricke: Digamos que la geoingeniería quiere comenzar hoy para estabilizar las temperaturas globales donde estamos, o tal vez bajarlas un poco. Básicamente, necesitas una flota de aviones que pueda llegar a la estratosfera. Estamos hablando de una escala de quizás decenas a cientos de aviones y la capacidad de rociar precursores de aerosoles.

La forma en que funciona la estratosfera es que una vez que llegas allí, los vientos estratosféricos llevan las partículas alrededor del planeta con relativa rapidez en bandas de latitud. Y luego, lentamente con el tiempo, en una escala de tiempo de meses, migran en general desde las regiones ecuatoriales hacia los polos, y luego las partículas caen cerca de los polos. Así que no necesitarías estar sembrando el material a lo largo de toda la estratosfera. La estratosfera hace gran parte del trabajo para esparcirla. Y esa es parte de la razón por la que no se puede hacer geoingeniería estratosférica en una sola área.

WIRED: ¿Notaríamos esto? Visualmente, ¿veríamos algo?

KR: Sí, en una escala absoluta. Cambiaría la proporción de radiación directa y difusa. Entonces, la idea es que el cielo en promedio se volvería un poco más blanco y, por ejemplo, las puestas de sol serían un poco más vívidas. El efecto sería menor que la diferencia entre ir del desierto de California a la ciudad. Lo de los cielos blancos tampoco es, en mi opinión, probablemente el mayor problema.

WIRED: ¿Qué hay acerca de las preocupaciones sobre la toxicología? ¿Esto sería bueno o perjudicial para los seres vivos de la Tierra?

KR: No es bueno, son las mismas partículas que se emite en las plantas de energía. Grandes concentraciones en un área enferman a las personas y a los cultivos. Pero, en términos de escala, la cantidad que se necesita en la estratosfera es mucho, mucho menor que la que emitimos desde las plantas de energía, y se reparte por todo el planeta.

Se han realizado algunos estudios sobre esto, y parece que probablemente el mayor riesgo sería como podrían afectar las partículas a  los sensibles ecosistemas de altas latitudes, ya que los ecosistemas polares no están muy expuestos a la contaminación urbana en este momento, pero pasarían a estar afectados por esta nueva situación, especialmente porque las partículas se mueven hacia los polos, generalmente, antes de precipitar fuera de la estratosfera.

WIRED: Supongamos que un país decidiera "hacer esto" unilateralmente, rociando la estratosfera para enfriar su territorio y sin importarle si va a afectar al resto del planeta.

KR: Legalmente, es complicado, porque los países son dueños de su espacio aéreo básicamente hasta el espacio exterior. Es un poco ambiguo. Si alguien rociara algo sobre su país se extendería después a todas partes. Además las partículas permanecerían en la atmósfera durante un año y medio en promedio. A medida que las partículas se extienden los efectos los efectos sobre el balance radiativo son inmediatos. Por eso después de una gran erupción volcánica, se ve una caída en la temperatura global de inmediato que persiste durante aproximadamente uno o dos años y luego vuelve a recuperarse. Por lo tanto, si bien no sería necesario estar rociando constantemente, si dejara de hacerlo durante dos años, el efecto desaparecería.

Me está costando ver que no sea haga en cualquier momento, porque es muy económico. Los impactos del cambio climático ya parecen ser tan disruptivos que no sería impensable que alguien no implementara una solución de tan bajo costo. No hay otra cosa en el mundo que pueda enfriar el planeta tan rápidamente. Incluso si comenzáramos a descarbonizar sin más demora y a eliminar el CO2 de la atmósfera, sería necesario esperar una década para apreciar los resultados, mientras que al bloquear la luz solar, la respuesta climática comienza de inmediato.

WIRED: He visto algunos modelos según los cuales si detuvieras repentinamente la geoingeniería solar, tendrías un problema con las temperaturas que subirían rápidamente poniendo en peligro a las especies.

KR: Si el programa se interrumpiera después de haber bloqueado mucho calentamiento con geoingeniería estratosférica, el resultado sería un calentamiento realmente rápido al interrumpirlo. Por ejemplo, sería catastrófico si también dejáramos de tratar nuestra agua potable, ¿verdad? Hay cosas que los humanos hacen y si lo dejaran de hacer los resultados serían dramáticos.

La tecnología no es tan complicada como para que no haya continuidad. Por eso Soy un poco escéptica acerca de que ese argumento sea el mayor problema, porque básicamente ya sabemos cómo hacerlo y la tecnología es sencilla. Esta tecnología y el coste asociado no estarían al alcance de un particular o un país pequeño, pero si sería abordable para un país de tamaño medio. No es algo tan complejo como el desarrollo de armas nucleares o algo similar.

WIRED: ¿Estamos llegando al punto en el que la ciencia es lo suficientemente sólida como para que podamos comenzar a tomar estas decisiones? ¿Y eso va a ser posible, dada la falta general de cooperación a escala internacional?

KR: Puede que algunos expertos técnicos, como yo u otras personas que han trabajado en este campo, digan: "Sí, he visto lo suficiente para creerlo". Pero para poder adoptar una toma de decisiones colectiva a escala global , se necesita una ciencia que todos consideren legítima. No todo el mundo, pero al menos mucha gente. Y no hemos llegado a ese punto, ni mucho menos, con la geoingeniería.

Por eso necesitamos investigar más. Y necesitamos más diversidad de investigadores y de lugares donde se investigue, porque los resultados deberán ser vistos como legítimos por un grupo mucho más amplio de personas. De momento esto no es así y ciertamente no se puede asegurar un consenso mínimo. 

WIRED: ¿Por qué no?

KR: Porque ha sido un pequeño grupo de universitarios blancos, en su mayoría de élite, en América del Norte y Europa los que han hecho toda la investigación. Y la gente simplemente no confía automáticamente en un pequeño grupo de élites como ese. De hecho, es importante que el ministerio del medio ambiente de Bangladesh tenga a alguien que sea de Bangladesh y les hable sobre la ciencia de la geoingeniería. Ese creo que es el mayor problema con la ciencia en este momento. Puede observar ciertas áreas de la ciencia climática y verá que estamos diciendo lo mismo una y otra vez. Pero eso también ha tenido algún valor: replicación y repetición. Genera consenso y genera confianza en la ciencia.

WIRED: Los compromisos a escala nacional para reducir las emisiones son una cosa, pero esto involucra a todos simultáneamente porque compartimos una atmósfera. ¿Habrá un acuerdo sobre eso?

KR: No estamos en un punto donde podamos tener un consenso global sobre la geoingeniería, ni mucho menos. Pero supongo que es más probable que esto se lleve a cabo sin un consenso global. Ciertamente, hay algunos actores que, si lo hicieran, se verían limitados por actores más poderosos. Pero definitivamente hay otros actores importantes en el mundo que ya existen que podrían hacer geoingeniería y salirse con la suya. Porque la alternativa es: ¿Es esto suficientemente perjudicial para ti para que estés dispuesto a ir a la guerra por eso?

WIRED: ¿Qué pasa con el riesgo moral? ¿No haría la geoingeniería reducir la urgencia de reducir las emisiones?

KR: El riesgo moral es una preocupación totalmente válida y muy importante. En términos de la investigación empírica existente, los resultados son muy variados. No parece que para los seres humanos individuales, cuando los pones en experimentos de comportamiento, exista un riesgo moral en torno a la geoingeniería. Hablarle a la gente sobre geoingeniería de forma controlada tiende a hacer que la gente quiera mitigar más los gases de efecto invernadero, porque la gente piensa que la geoingeniería es en cierto modo una locura y les infunde respeto. Pero también les lleva a ver que el cambio climático es un gran problema.

Yo soy la editorialista de mis colegas científicos del clima, pero creo que a la mayoría de los científicos del clima no les gusta la idea de la geoingeniería. Y la razón por la que todavía no les gusta más es por el riesgo moral. Creen que tenemos que decirle a la gente "esto es una mala idea" durante el mayor tiempo posible por ese motivo. Y probablemente tengan razón. Pero el riesgo es que si las cosas empeoran lo suficiente con el cambio climático, la gente va a desarrollar geoingeniería de todos modos y no estaremos preparados para hacerlo.