traslatormenta.gif
amanecerdesdeelcielo.gif
despidiendoalotono.gif

El reto de lograr una "transición justa" en la agricultura

3 - 4 minutos

Aunque a menudo se pasa por alto en los debates sobre la política climática, la agricultura está empezando a ser reconocida tanto como un factor contribuyente al cambio climático como una parte clave de la solución.

Al mismo tiempo, cada vez hay más conciencia de la necesidad de cambiar la forma en que se obtienen, procesan y consumen los alimentos para preservar la salud tanto de las personas como del planeta.

Justicia climática

Pero al igual que la forma de vida de los mineros del carbón y otros trabajadores de la industria de los combustibles fósiles se ven amenazados por el abandono de los combustibles fósiles, igual lo están los estilos de vida de muchos agricultores con los cambios propuestos en la agricultura.

Sin embargo, estos ajustes son necesarios, según muchos expertos, para reducir el impacto climático del sector agrícola que está altamente industrializado. 

En la actualidad, organizaciones no gubernamentales, investigadores académicos y algunos grupos de agricultores están empezando a imaginar una "transición limpia" para la agricultura. 

La idea es reducir el impacto de la agricultura al tiempo que se garantiza el sustento de quienes cultivan, producen y procesan los alimentos del mundo.

Transformar las comunidades

El concepto de "transición justa" surgió de los sindicatos estadounidenses en la década de 1970, cuando la normativa medioambiental provocó la pérdida masiva de puestos de trabajo en determinados sectores. Desde entonces se ha popularizado en los debates el abandono generalizado de los combustibles fósiles, pero a menudo se deja de lado la transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios. 

Al igual que en el sector energético, el objetivo de una transición justa en la agricultura es garantizar que los trabajadores no se queden rezagados a medida que el mundo se aleja de las prácticas basadas en el carbono.

Una transición justa en la agricultura "significa reconocer que los impactos del cambio climático van a afectar a las personas", explica la doctora Marcia DeLonge.

"Los agricultores y los trabajadores van a ser los más afectados por muchos de los cambios que hay que hacer para proteger el sistema alimentario. Y es esencial que encontremos la forma de apoyarles en esa transición, para asegurarnos de que sus vidas y sus medios de subsistencia están protegidos... Pero la otra pieza realmente clave de una transición justa es reconocer que para los agricultores y trabajadores que ya están sufriendo más, los impactos del cambio climático les afectarán especialmente".

Adoptar el enfoque de una transición justa es también una forma de afrontar la "profunda injusticia del sistema alimentario", afirma Teresa Anderson, coordinadora de política climática de ActionAid International, una organización no gubernamental centrada en la erradicación de la pobreza y la justicia social. Dice: 

"La transición justa consiste en diseñar cuidadosamente lo que se va a cambiar, así como la manera en que se hace ese cambio. Se trata tanto del resultado como del proceso. Y si se hace bien, la transición justa puede ser una forma realmente eficaz de transformar comunidades que de otro modo se resistirían a la acción climática, para ayudarlas a convertirse en poderosas defensoras del cambio".

En la agricultura, en particular, la necesidad de una transformación es fundamental. Los sistemas alimentarios son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones mundiales, de las cuales casi el 60% pueden atribuirse a los alimentos de origen animal, como la carne y los productos lácteos, según un estudio reciente.

Alrededor de un tercio de los alimentos producidos en el mundo se desperdicia después de la recolección. Si el desperdicio de alimentos formara un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero. Y, sin embargo, más de 2.000 millones de personas sufren inseguridad alimentaria, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

 Cultivos que se pudren en un campo inundado en Iowa, Estados Unidos. Crédito: Lyroky / Alamy Stock Photo.

La agricultura suele ser uno de los sectores más vulnerables al cambio climático. En los últimos años, las sequías, las inundaciones, los incendios forestales y las olas de calor han destruido los cultivos, reducido las cosechas y han empobrecido a los agricultores.

El cambio climático también pone en peligro a los agricultores y trabajadores del sector alimentario. Cada vez se reconocen más los riesgos laborales a los que se enfrentan los trabajadores agrícolas, y cómo estos riesgos se ven agravados por el cambio climático.

Además de la creciente amenaza de fenómenos meteorológicos extremos, DeLonge afirma que hay "cambios más sutiles" que van a afectar al rendimiento de los cultivos. Los cambios en los regímenes de temperatura o de precipitaciones pueden afectar a los cultivos que se pueden cultivar en cada lugar, y pueden introducir nuevas plagas y enfermedades en los distintos ecosistemas. Según explica a Carbon Brief:

"Todos estos tipos de impactos suponen grandes cambios, grandes trastornos para los agricultores y los trabajadores. Todos estos impactos diferentes van a requerir diferentes tipos de adaptación".

Por eso, según DeLonge, los cambios en los sistemas alimentarios deben tener en cuenta la adaptación al cambio climático, además de la de su mitigación. 

Enlace Parte 2

Fuente: Autora: GIULIANA VIGLIONE