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Un test para detectar el coronavirus con la técnica que descubrió Margarita Salas

Felipe Cortés, investigador del CNIO, nos cuenta en esta entrevista los pasos que se seguirán para poner a punto esta técnica prometedora. (Producción: Pablo Cantudo)

Hace ya varias décadas, los investigadores Luis Blanco y Margarita Salas pusieron a punto una herramienta que utiliza una enzima vírica (la polimerasa del fago phi29) para amplificar de forma exponencial cantidades muy pequeñas de material genético. Esta técnica se usa hoy en día en todo el mundo y tiene aplicaciones muy diversas en disciplinas como la arqueología o la medicina forense.

Hoy, pocos meses después del fallecimiento de Margarita Salas, su compañero Luis Blanco, investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se ha embarcado en un ambicioso proyecto que aplicará esta técnica para poner a punto un test genético de detección del coronavirus. El proyecto ha sido financiado por el Instituto de Salud Carlos III y coordinado conjuntamente por un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas liderado por Felipe Cortés, que nos ha contado en esta entrevista más detalles sobre este método prometedor.

“La base es la misma que la de las PCR: se trata de detectar el material genético del virus y amplificarlo”, nos explica el investigador. “En este caso usamos la polimerasa del fago phi29, que a diferencia de la PCR es capaz de funcionar a temperatura ambiente y de forma continua”.

“La idea es usar una sonda específica que solo se activa cuando está presente el material genético del SARS-CoV-2. En ese momento se produciría una amplificación exponencial por parte de la polimerasa, y gracias a esto podremos detectar el virus y confirmar su presencia en la muestra”, nos indica Cortés.

Ventajas: rápido y fácil de implementar

Puesto que la polimerasa del fago phi29 es una enzima muy sensible, los investigadores esperan lograr un test genético tan preciso y fiable como el de la PCR. “Uno de los problemas de algunos de los test que se están usando ahora es su baja fiabilidad, queremos solventar eso con un test genético rápido”, explica el científico.

La principal limitación de la PCR es que requiere ciclos de temperatura y se necesita, por tanto, disponer de un equipamiento muy específico y de personal especializado en realizar esta prueba. “Una de las ventajas de este test es que, al poderse realizar a temperatura ambiente, se podría implementar en laboratorios con un equipamiento mínimo como por ejemplo centros de salud o incluso farmacias”, indica Cortés. “La mayor limitación de la PCR es que requiere centralizar el diagnóstico y eso frena mucho la toma de decisiones”.

Fases del proyecto

Aunque hay buenas expectativas, el investigador insiste en que es necesario validar bien el método y comprobar que realmente la técnica es eficaz para detectar el material genético del nuevo coronavirus. “La capacidad biotecnológica de esta enzima está muy probada, pero es necesario testarla de forma específica con el SARS-CoV-2, con muestras de pacientes y en las condiciones que serían óptimas para implementarlo como un test de diagnóstico”, explica Cortés.  

“Hemos planteado el estudio en tres fases: la primera sería probarlo en condiciones ideales de laboratorio para ver si realmente funciona”, nos explica el investigador del CNIO. “En una segunda fase lo probaríamos con muestras de pacientes, idealmente con casos que hayan resultado positivos, negativos y dudosos con PCR. En esta fase se validará la metodología y se determinará el nivel de sensibilidad. La tercera fase consistirá en desarrollar un prototipo de test que pueda llevarse a centros de salud e incluso farmacias”.

¿Cuándo estaría listo?

“Si este fuera un proyecto normal, los plazos serían muy distintos, pero por la actual situación de urgencia nos hemos marcado tiempos muy apretados”, explica Cortés.  “Idealmente nos gustaría poder tener algo de cara a otoño, pensando en un eventual rebrote de la enfermedad, pero quizás es demasiado optimista. Las prisas en ciencia no son buenas. La situación apremia, pero hay que hacer las cosas bien”, concluye el investigador.

Fuente: Victoria González