cumulonimbusincusmamma.gif
arribayabajo.gif
trazadoresdelviento.gif

¿Tenemos copias de seguridad de especies amenazadas frente a una pandemia?

Caja con nitrógeno líquido donde se congelan espermatozoides de la raza caprina Blanca Celtibérica. Ana Josefa Soler, Author provided

¿Podría un virus incontrolable extinguir una especie? La COVID-19 no acabará con la especie humana. La mortalidad no pondrá en riesgo la supervivencia del ser humano, como no lo han hecho otras pandemias que diezmaron la población.

¿Pero qué pasaría si un virus tan agresivo afectara a los animales que ya están en peligro de extinción, mucho más vulnerables? O a nuestras mascotas. Si infectara a los perros o gatos de la misma forma que este coronavirus al hombre, las medidas a aplicar para atajar un contagio masivo serían drásticas. Podrían suponer, incluso, su sacrificio generalizado.

¿Es posible entonces que una especie llegue a desaparecer atacada por un virus letal? Un futuro virus podría afectar a especies animales y amenazar su existencia. Como si se tratara del diluvio universal, necesitaríamos un arca de Noé para evitar su extinción. Ese arca es su material genético. Una copia de seguridad de su ADN.

Debido a la pérdida de biodiversidad genética, al aumento de consanguinidad en especies amenazadas y a la presión de selección sobre razas ganaderas, menos adaptadas al medio pero más productivas que otras, numerosas especies silvestres y razas domésticas se enfrentan periódicamente a microorganismos que pueden diezmar sus poblaciones hasta rozar el exterminio de las mismas.

En la hipotética situación que planteamos, la congelación de material genético en espacios destinados para dicho fin podría suponer su tabla de salvación. Los Bancos de Recursos Genéticos (BRG) son una herramienta de gran potencial para evitar la desaparición de especies de gran valor genético y ambiental. Es la denominada conservación ex situ.

ADN congelado

Imagen de embriones. Ana Josefa Soler, Author provided

Los BRG son colecciones organizadas de material genético que se mantienen principalmente en estado congelado pudiendo permanecer sin cambios a lo largo de los años. El principal material genético que se conserva son las células germinales, espermatozoides y ovocitos, pero también células somáticas como fibroblastos e incluso estructuras mayores como embriones.

Hablamos de una tecnología implantada ya desde mediados del siglo pasado y que ha llegado a logros significativos. En el año 2019 se inseminaron en Australia ovejas con semen de un carnero que fue congelado en el año 1968, naciendo el mismo número de corderos que cuando se inseminó con semen congelado recientemente.

En la actualidad se puede recuperar el material genético de animales incluso en los días posteriores a su muerte. Además, se pueden congelar embriones de una especie y años después transferirlos a hembras receptoras de especies afines para generar nuevos individuos de la especie donante. Esto fue posible transfiriendo embriones clonados de bucardo, especie extinguida en la naturaleza, en hembras de cabra montés.

El material de un BRG suele conservarse congelado en nitrógeno líquido a -196 °C en unos termos de gran tamaño. Para ello, se necesita aplicar el método más idóneo de congelación y descongelación para cada tipo celular y además utilizar crioprotectores como el glicerol o el dimetilsulfóxido que las protejan del daño causado por las temperaturas bajo cero.

Debido a la gran diferencia que existe entre la composición y el tamaño de las células, y a las diferencias propias de la especie, son necesarios estudios previos para poder aplicar el mejor protocolo de conservación del material genético.

Personal introduciendo muestras en una caja con nitrógeno líquido. Ana Josefa Soler, Author provided

Conservar la biodiversidad

Una de las principales ventajas de los BRG es que podemos almacenar una gran diversidad genética utilizando muy poco espacio. Además, el movimiento de germoplasma –conjunto de genes que se transmite por la reproducción a la descendencia– a través de los continentes es mucho más fácil y seguro que el traslado de animales vivos.

La principal desventaja es el alto coste de mantenimiento. Se necesita personal especializado para recoger el germoplasma de aquellas especies o razas amenazadas puesto que muchos de estos animales no tienen centros de donantes y la recogida se produce en condiciones de campo. Este hecho se complica todavía más si cabe en el caso de especies silvestres sobre las que no existen estudios previos sobre aspectos reproductivos.

Las principales especies que se conservan en los BRG son especies silvestres gravemente amenazadas, tales como el lince, el oso o incluso el urogallo, pero no debemos olvidar la gran importancia de los BRG en la conservación de muchas razas ganaderas españolas en peligro de extinción.