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EL VALOR DE LA CIENCIA PARA LAS DECISIONES CRÍTICAS

En crisis como la del coronavirus, el valor de la investigación y los datos es evidente. Incluso cuando los expertos no tienen (y no pueden tener) todas las respuestas, tenemos que escuchar lo que ellos tengan que decir, afirma Reto Knutti.

 

En tiempos de crisis, las personas de repente se solidarizan y se apoyan mutuamente. Los partidos políticos se unen detrás del Consejo Federal y el gobierno, que tomó la decisión de implementar medidas drásticas para proteger a la nación en pocos días. Esta fue la decisión correcta. No obstante, el coronavirus nos está golpeando fuerte.

 

 Mal preparados para las amenazas globales, a pesar del abundante conocimiento. (Imagen: RomeoLu / iStock)

En aislamiento, hay tiempo para reflexionar. ¿Por qué actuamos con decisión en una pandemia, pero en otros contextos no lo hacemos? Siendo sincero, no tengo experiencia en medicina y no puedo proporcionar orientación sobre la epidemia. Pero la crisis que enfrentamos ahora tiene paralelos asombrosos con los problemas ambientales: el cambio climático y la sostenibilidad.

Patrones compartidos

Primero, estas amenazas son globales e invisibles, lo que las hace difíciles de comprender. El peligro parece pequeño al principio, y no nos afecta personalmente. Nos resulta difícil reaccionar a las predicciones de cosas que no podemos relacionar con  nuestras propias experiencias. Aprendemos principalmente a través de nuestra propia experiencia y menos de las cifras o la prensa.

En segundo lugar, tanto la salud de nuestra sociedad como la conservación del medio ambiente que son bienes públicos, deben vincularse a regulaciones para su protección. La tecnología y la responsabilidad individual por sí solas no resolverán estos problemas. Aparecerán oportunistas, ignorarán las recomendaciones y pondrán el beneficio individual a corto plazo por encima del bienestar general. Los más débiles entre nosotros a menudo sienten el impacto primero y más en una crisis. La solidaridad con el vulnerable es esencial.

Tercero, vale la pena abordar estas amenazas con una acción temprana y decisiva. Los costos a corto plazo son más altos, pero a largo plazo, casi todos se benefician. "Esperar y ver" inevitable y rápidamente limita el alcance de acción. Finalmente, en ambas crisis -coronavirus y cambio climático- los expertos han señalado durante mucho tiempo las consecuencias, pero solo han sido oidos demasiado tarde.

¿Acción solo cuando se acaba el tiempo?

Pero también hay diferencias. Ahora estamos viendo a los gobiernos, en cuestión de días, moviéndose abruptamente a una situación de emergencia y cierre de la vida pública y la economía -dramáticamente y con sorprendente obediencia- a pesar del enorme costo. Esto solo es posible porque la situación, en nuestro país y en todo el mundo, se está deteriorando rápidamente. El peligro es inminente. No hay tiempo para debatir, presionar o sembrar la duda.

En contraste, el medio ambiente y el clima tienen un horizonte de tiempo más largo. Los problemas parecen menos graves, y los países en desarrollo sentirán primero los impactos. Las amenazas se sienten distantes.

Lo que la ciencia puede hacer

Mientras tanto, la pandemia demuestra sin piedad que ignorar o trivializar los hechos puede ser mortal. Hay mucho que señalar, a pesar de las advertencias de los expertos, subestimamos la situación. Incluso opiniones solventes en el Neue Zürcher Zeitung, un periódico conocido por su autonomía y liberalismo, sienten que el gobierno ha actuado demasiado tarde2 .

Esto no es una acusación, sino una percepción. La toma de decisiones en situaciones que implican una alta incertidumbre y altos riesgos siempre son difíciles. Tanto para el clima como para el coronavirus, las autoridades y los políticos deben sopesar los riesgos, costos, beneficios y el sentido común. Los expertos no están tratando de adelantarse a esto; incluso la ciencia no tiene todas las respuestas y no puede recetar qué hacer.

"A partir de esto, podemos aprender a tomar en serio las amenazas globales y actuar de manera proactivasobre la base de hechos científicos ". Reto Knutti

Sin embargo, la física (en el caso del clima) y la epidemiología (en el caso del coronavirus) pueden proporcionar una base objetiva para la toma de decisiones. Puede mostrar qué es probable que funcione en varios escenarios, y qué no funcionará definitivamente.  Pero para eso, los científicos deben ser consultados, y deben establecerse los comités y canales apropiados. Sólo aquellos que entienden de antemano las relaciones y vulnerabilidades clave,y quiénes en situaciones críticas puede evaluar rápidamente una amenaza y sopesar correctamente la información crucial tendrán éxito a largo plazo.

Acción basada en realidades concretas

Estábamos mal preparados para esta pandemia y reaccionamos con demasiada vacilación, a pesar de las advertencias de los expertos3,4. No obstante, la respuesta al coronavirus muestra sorprendentemente cómo, como sociedad, somos capaces de reaccionar a una amenaza colectivamente, de forma coordinada y con espíritu solidario. Y eso es alentador. El coronavirus no será la última crisis. De esto, podemos aprender a tomar en serio las amenazas globales y actuar proactivamente sobre la base de hechos científicos.

Este artículo también aparece en varios periódicos de CH Media.

Referencias (en alemán).

1 NZZ Meinung (16.03.2020): Zu spät, zu zögerlich

2 Sonntagszeitung (15.03.2020): Die fünf Phasen der Verharmlosung

3 SRF (20.03.2020): Versäumnisse bei der Vorsorge

4 Tagesanzeiger (13.03.2020): Wir brauchen sofort drastische Massnahmen

Fuente:  Publicado en ETHzürich el 26.03.20 por el profesor Reto Knutti