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El humo de la revolución industrial dejó huella en el Himalaya

 El análisis de los testigos de hielo en uno de los glaciares más altos del mundo muestra contaminantes que llegaron hasta allí a partir de 1780 desde las ciudades industriales de Gran Bretaña.

Los seres humanos dejaron su huella en la cumbres del Himalaya varios siglos antes de que los primeros escaladores llegaran hasta allí. La cumbre del Shisha Pangma, de 8013 metros, no se alcanzó hasta 1964, pero según un trabajo que acaba de publicar el equipo de Paolo Gabrielli el humo de las primeras fábricas inglesas viajó hasta este lugar desde el año 1780 y ha dejado su rastro contaminante en los testigos de hielo.

En un trabajo publicado este lunes en la revista PNAS el equipo de Gabrielli muestra el resultado del análisis de varios testigos de hielo tomados en 1997 en el glaciar de Dasuopu, a 7200 metros de altitud en el Shisha Pangma, el lugar más alto del planeta en que los científicos han tomado este tipo de muestras. En el registro aparecen un pico de concentración de elementos como antimonio, cadmio, molibdeno, níquel o zinc cuyo origen, aseguran los autores, se sitúa en las emisiones de las primeras fábricas de la revolución industrial en Inglaterra.

Los investigadores aseguran que estos metales proceden de los residuos que se producían con la combustión del carbón en las primeras fábricas, que viajaron con los vientos hacia el oeste hasta alcanzar las cimas del Himalaya, a más de 10.000 km de Londres. “La revolución industrial fue una revolución en el uso de la energía”, asegura Gabrielli, “y el uso de la combustión del carbón también empezó a provocar emisiones que pensamos que fueron transportadas por los vientos hasta lo alto de los Himalayas”.

Los metales producto de la combustión viajaron con los vientos hasta las cimas del Himalaya

Los testigos de varios metros recogidos en este y otros lugares del mundo son como un calendario preciso de los cambios producidos año a año por la acumulación de capas de hielo y nieve. En este caso, los autores tomaron una muestra que iba desde 1499 hasta 1992, en busca de cambios en la composición que indicaran alteraciones en la atmósfera. La mayor concentración de metales tóxicos se encuentra entre 1810 y 1880, lo que los autores atribuyen al hecho de que los inviernos fueran especialmente lluviosos en ese periodo, de manera que las precipitaciones depositaron más cantidad de contaminantes. Al mismo tiempo, también se registra un aumento en los depósitos de zinc, lo que se debe al mayor número de incendios, provocados por la quema de los bosques para conseguir más terrenos de cultivo y alimentar a mayor población.

También se registra un aumento en los depósitos de zinc, lo que se debe al mayor número de incendios

No es la primera vez que el análisis de los testigos de hielo muestra un cambio provocado por fuentes humanas. En 2015, otro estudio con el hielo recogido en los glaciares de los Andes mostró cómo la actividad en las minas de plata, principalmente en Perú, alteró la atmósfera en Sudamérica dos siglos y medio antes de la revolución industrial. “Lo que emerge de los dos estudios, del de Perú y en los Himalayas”, concluye Gabrielli, “es que el impacto humano comenzó en diferentes momentos en diferentes partes del planeta

 

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