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Un cultivo de algas competitivo y sostenible para garantizar el futuro alimentario

El cultivo de algas marinas puede ser desconocido para la mayoría de los europeos, pero hay un movimiento creciente para cambiar esto. En 2012, en el suroeste de los Países Bajos, la consultora de negocios holandesa Rebecca Wiering y la abogada americana Jennifer Breaton se propusieron la misión de hacer que la industria alimentaria sea más saludable y menos derrochadora.

Wiering, Propietaria y Fundadora, Zeewaar, cuenta que "cariñosamente, el país nos llama 'las chicas de las algas'. Pero en esencia, éramos realmente empresarias que buscaban la manera de empezar a crear alimentos que fueran saludables para la gente, y que fueran responsables, y que fueran sabrosos. Y entonces un día escuchamos la palabra 'alga' y pensamos, hey, espera un minuto, ¡algo está ocurriendo!".

A lo largo de los años, su pequeña granja creció mejorando constantemente sus métodos, alcanzando cinco veces su tamaño original mientras permanecía siendo orgánica. Hoy en día, un equipo de tres hombres recoge varias toneladas de cosecha de algas cada primavera, utilizando una grúa hidráulica de su propia invención.

 

Asia cultiva cien veces más algas que Europa, pero no de forma ecológica

El cultivo de algas es una industria en crecimiento. La producción mundial de macroalgas supera los 30 millones de toneladas al año, casi todas ellas en Asia. La producción europea contribuye sólo alrededor del 1% a las cifras mundiales - y esa pequeña fracción no proviene en su mayoría de la agricultura, sino de la recolección de las poblaciones silvestres.

"¿Por qué nadie estaba cultivando? Porque si quieres cultivar en Europa, tienes que hacerlo de forma sostenible. No puedes simplemente tirar un montón de pesticidas y cosas malas al agua. Tienes que hacerlo de forma realmente responsable. Bueno, ¡eso fue exactamente lo que nos gustó! Vale, cuanto más difícil es - vale, ¡vamos a hacer que funcione!", cuenta Wiering.

Zeewaar hizo de la sostenibilidad su filosofía de vida y un punto de venta. A diferencia de las importaciones más baratas, sus algas marinas se cultivan localmente en una zona natural protegida sin productos químicos añadidos: cada marea las alimenta con nutrientes del Mar del Norte y de las piscifactorías cercanas.

Matthijs Stroosnijder, Director de la granja, Zeewaar, asegura que "lo más importante es la luz solar, la luz del sol y los nutrientes. Y para el resto, es toda la naturaleza. Los peces y otras criaturas que viven aquí son muy felices con las algas, y tienen una especie de simbiosis. Así que trabajan juntos, por supuesto, - y funciona muy bien, ya ves, hay una buena cosecha este año."

Esta planta marina en particular - Saccharina latissima, o Kombu Real - tiene una gama de posibles usos, desde cosméticos y fertilizantes hasta biocombustibles.

Pero los agricultores creen que sus cualidades saludables y de sabor hacen que esta alga marina sea más valiosa como componente alimenticio. "Es tan sutil, que no se puede describir el sabor. Tendrías que experimentarlo para explicar el sabor a la gente... No puedo explicarlo. Es un poco suave. Es casi como una ensalada", describe la funadora de Zeewaar.

Los rendimientos dependen en gran medida de la calidad de las plántulas plantadas en líneas de cultivo flotantes en otoño. Zeewaar no produce sus propias plántulas - mejora sus posibilidades comprando material de partida de una empresa de cultivo especializada.

Hortimare es un proveedor holandés de plántulas de rápido crecimiento que trabaja con cultivadores de algas en muchos países. Esta bonita muestra acaba de enviarla su cliente en Noruega que quiere reproducir sus esporas, perfectamente adaptadas a las condiciones locales.

Jessica Schiller, Botánica marina de Hortimare, explica: "Lo propagamos aquí, planeamos criarlo aquí, y luego lo enviamos a los granjeros noruegos, porque la costa de Noruega es donde las algas marinas crecen ecológicamente muy bien. Y a partir de una pequeña muestra como esta, podemos cultivar kilómetros de línea de algas en el futuro."

Durante todo el año, la compañía realiza experimentos para mejorar la calidad y la variedad de sus cepas de algas marinas. Para ayudar a que las granjas trabajen de manera más eficiente, produce plántulas en bobinas de hilo fino que pueden ser fácilmente adheridas a las líneas de cultivo.

El proceso, relatado por el efe de cultivo de Hortimare Joshua Masel, es el siguiente: "Tenemos una bobina de plantones. Y lo que hacemos es pintar esta bobina con gametofitas, y luego en tres semanas se convertirán en algas marinas bebé. Y luego, con el tiempo, venderemos esto a diferentes clientes y ellos lo harán crecer y se convertirán en algas marinas más grandes disponibles para productos, etc."

 

 Inversión europea para mejorar y ampliar la producción

Con una gama cada vez más amplia de cepas fiables y la mejora de las tecnologías de cultivo en alta mar, Hortimare espera que la capacidad de producción de algas marinas de Europa se multiplique por diez en un futuro previsible. Eso debería demostrar su potencial, alentando a los líderes industriales a invertir en este sector emergente.

"Para poder producir tanto, se necesita mucha inversión para tener sistemas mecanizados. Así que necesitamos el apoyo de los gobiernos en la legislación, pero también en la financiación y necesitamos que la industria nos dé más apoyo, para ayudar a invertir en eso", dice el Director General de Hortimare Haik van Exel.

Si bien los obstáculos reglamentarios pueden dificultar hasta ahora la obtención de permisos de cultivo, los cultivadores de algas marinas están depositando sus esperanzas en la nueva estrategia de la Unión Europea "De la granja a la mesa", que forma parte del Acuerdo Verde Europeo o "Green Deal" y tiene por objeto acelerar la transición económica hacia sistemas alimentarios justos, saludables y respetuosos con el medio ambiente.

Zeewaar no vende sus algas directamente a los consumidores, sino que trabaja con los fabricantes de alimentos, proporcionándoles copos secos que las fábricas pueden utilizar fácilmente.

Para Rebecca Wiering lo que hacen tiene muchas dificultades. "No estamos ganando mucho dinero. Tenemos que poner mucho esfuerzo en el mercado para convencer a los productores de alimentos, ¡por favor úsalo! ¡Inténtalo! Pruébenlo, pruébenlo con sus salsas, o con sus especias, o pruébenlo en su bebida de chocolate, o pruébenlo como un té, o pruébenlo como una hierba... La demanda está creciendo, pero a veces pasa un poco esto... crece la ola, como el océano, ¡pero va subiendo!", asegura.

No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos. Esta playa del Mar del Norte -un destino turístico muy popular a pesar del agua fría- está situada junto a una reserva natural virgen, a pocos kilómetros de la granja de algas.

En restaurante costero Aloha Beach sirve aquí la llamada "Dutch Weedburger", producida por una empresa local. La hamburguesa es vegetariana, y su receta incluye algas. Su chef, Mario De Pagter, cuenta que "las algas son de origen local, y añaden el sabor umami. También ayuda a que las hamburguesas mantengan su forma mejor, y reemplaza un poco de sal añadida, lo cual creo que es algo bueno".

Con la creciente popularidad de los deliciosos sustitutos de la carne, es posible que los consumidores europeos pronto se familiaricen con el sabor y los beneficios nutricionales de las algas marinas, así como con las formas de cultivo respetuosas con la naturaleza.

"La textura es como la de una hamburguesa normal, es un poco salada y sabe muy bien... Es vegetariana, y esa es una tendencia creciente, más y más gente viene aquí porque se preocupan por la naturaleza", dice la camarera Tamara de Pagter.

Rebecca Wiering ya empieza a atisbar el cambio."Va muy despacio, ya sabes", lamenta. Pero se muestra convencida de que dentro de una década será normal comer bocadillos de algas o algo similar.

Fuente:   Por Denis Loctier  & Lucia Riera