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Los insectos están adelantando su vuelo por el cambio climático

Centenares de especies polinizadoras están intentando acompasar su emergencia a la de las flores.

Las moscas están entre los principales polinizadores. Foto: ASTROUNETTE - SPIPOLL| Vídeo: GETTY / EPV

El adelanto de la primavera observado en las plantas y las aves también se está produciendo con los insectos. Un estudio con 2.000 especies de polinizadores muestra que la mayoría han adelantado su periodo de actividad casi en una semana en respuesta al cambio climático. El fenómeno está siendo más acusado en las poblaciones del sur del continente. Sin embargo, el inicio y duración del vuelo de las distintas especies de abejas, mariposas o escarabajos es tan heterogéneo ahora que los investigadores temen las consecuencias que pueda tener tanto cambio sobre la polinización.

El estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, se apoya en casi 20 millones de observaciones de la emergencia y duración del vuelo de 2.027 especies de insectos de Europa. Entre ellos hay de himenópteros (abejas y avispas), dípteros (moscas y mosquitos), coleópteros (escarabajos y mariquitas) y lepidópteros (mariposas y polillas). Los registros se remontan a 1960 y proceden de la mayoría de los países europeos.

Los datos muestran que los insectos han adelantado el inicio del vuelo, su periodo de mayor actividad, a un ritmo de 0,1 días por año desde los años 60. En total, en 2016 (último año del estudio) los insectos polinizadores emergen 5,8 días antes que en 1960. Al mismo tiempo, la duración de ese periodo central en la vida de estos artrópodos se habría acortado en 1,8 días en estos 56 años. Ambos procesos, vitales para la polinización y el buen funcionamiento de los ecosistemas, se han acelerado desde 1980, cuando el aumento de las temperaturas en el hemisferio norte empezó a ser más acusado.

La mayoría de los insectos ha adelantado su vuelo en 5,8 días desde 1960.

El adelanto de la primavera y el verano de los insectos polinizadores, sin embargo, no está siendo uniforme. En un 43% de las especies lo que se ha producido es un retraso del vuelo o siguen saliendo como acostumbraban. También hay diferentes respuestas según los órdenes: los dípteros y los coleópteros han adelantado más su periodo central de actividad que los lepidópteros o los himenópteros.

"¿A qué se debe tanta heterogeneidad? Aún no lo sabemos, pero vemos que una parte de ella se explica por la historia evolutiva: los polinizadores emparentados (los del mismo grupo taxonómico) muestran cambios similares en el vuelo mientras que los polinizadores menos relacionados tienen respuestas diferentes", explica en un correo el entomólogo del Museo Nacional de Historia Natural de Francia y principal autor del estudio, François Duchenne. "La variación también aparece relacionada con la localización, las especies sureñas están avanzando más su vuelo que las del norte", añade.

La clave climática podría explicar por qué, dentro de una misma especie, las poblaciones más al sur salen a buscar las flores antes que sus parientes del norte. Un último dato: las especies más tempraneras, las que vuelan con los primeros brotes primaverales, se adelantan más que las que emergen en pleno verano o ya en otoño. "No sabemos si las respuestas que hemos observado son adaptativas o no, es decir, si adelantar el vuelo favorece la supervivencia. Es una cuestión clave que estamos intentando investigar", comenta Duchenne.

Más allá de la propia supervivencia está el impacto sobre el conjunto del ecosistema. Uno de los cambios más destacados que ha desvelado este estudio es que las comunidades de insectos se han roto. Modelado por la co-emergencia de las distintas especies, de las flores e incluso la presencia de los depredadores, el momento del vuelo de unas poblaciones y otras se solapaba o se producía el de unos a continuación del de los otros. Según este trabajo, muchos insectos emergen ahora a comienzos de la estación, agolpándose sobre las flores, mientras que se produce un descenso abrupto en el resto de la temporada.

La concentración del vuelo al comienzo de la estación está dejando sin polinizar las flores el resto del tiempo.

"La estructura estacional de los conjuntos de polinizadores ha cambiado en los últimos 60 años: están menos sincronizados que entonces", destaca el investigador galo. "Esto reduce las características funcionales de las comunidades de polinizadores (redundancia y complementariedad), lo que podría tener efectos negativos sobre la polinización", concluye.

Podría ser el caso de las abejas, principales agentes polinizadores. "En Doñana por ejemplo, la fecha típica de vuelo empezaba sobre el 15 de febrero, pero en 2016, un año especialmente caluroso y seco, las abejas volaban ya el 8 de enero", recuerda el investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) Ignasi Bartomeus. Ya en 2011, Bartomeus mostró como estos insectos estaban adelantando su ciclo vital debido al cambio climático.

Para Bartomeus, todos estos cambios en la fenología son una señal de alarma. "Si bien en la mayoría de casos se mantiene la sincronía entre especies que interactúan, como abejas y plantas, sus consecuencias van más allá de simplemente cuándo pasan las cosas", dice. Y pone dos ejemplos: el primero, empezar el vuelo o la floración antes incrementa el riesgo de sufrir una helada que diezme la población más adelante. El segundo, desarrollarse a más temperatura implica que el metabolismo de los insectos va más rápido, consumiendo reservas a mayor velocidad. "Hasta ahora las especies se han ido adaptando porque la vida es muy flexible, pero no sabemos hasta qué punto estos mecanismos de supervivencia podrán funcionar antes de romperse la situación", asegura Bartomeus.

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