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Líquenes centinelas. Un proyecto de ciencia ciudadana utiliza los líquenes como bioindicadores de la calidad del aire en nuestras urbes

Los líquenes pueden presentar morfologías y colores muy variados. Algunos soportan altos niveles de contaminación, como Phaeophyscia orbicularis (gris) y Candelaria pacifica (amarillo), registrados en Madrid. [SERGIO PÉREZ ORTEGA]

Formados por la simbiosis entre un hongo y al menos otro organismo fotosintético (un alga o una cianobacteria), los líquenes son unos de los organismos más fascinantes. Aunque tienen la capacidad de colonizar ambientes extremos donde muchos otros no logran sobrevivir, como los desiertos cálidos o la Antártida, son muy sensibles a las perturbaciones de su hábitat. En las ciudades, se desarrollan sobre sustratos inertes o cortezas de árboles, con escasos recursos nutritivos. Sin embargo, se muestran especialmente vulnerables a los contaminantes atmosféricos, como los óxidos de nitrógeno o el dióxido de azufre, debido a que les cuesta eliminarlos cuando se acumulan en su interior. Como consecuencia, los líquenes de ciudades polucionadas experimentan una disminución de sus poblaciones y de la diversidad de especies.

Esta vulnerabilidad los convierte en unos buenos bioindicadores de la calidad del aire. Durante décadas, los científicos han empleado la correlación negativa entre la diversidad liquénica y la polución atmosférica para realizar un seguimiento de la calidad del aire en ciudades de todo el mundo. En 2018 pusimos en marcha una iniciativa de este tipo en España. Se trata de LiquenCity (liquencity.org), un proyecto de ciencia ciudadana coordinado por el Real Jardín Botánico, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales, el Instituto de Ciencias del Mar y el Nodo Nacional de Información en Biodiversidad de España.

Los líquenes pueden presentar morfologías y colores muy variados, como los de Teloschistes chrysophthalmos (1) y Ramalina farinacea (2), observados en Barcelona. Algunos soportan altos niveles de contaminación, como Phaeophyscia orbicularis (gris) y Candelaria pacifica (amarillo) (3), registrados en Madrid, mientras que otros son muy vulnerables a ella, como Evernia prunastri (4), fotografiado en la Casa de Campo de esa ciudad. [ANTONIO GÓMEZ BOLEA (1 y 2); SERGIO PÉREZ ORTEGA (3 y 4)]