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El estado actual de los desechos espaciales

3 minutos

Fragmentos móviles de proyectos espaciales pasados están en órbita alrededor de la Tierra, amenazando nuestro futuro en el espacio. Con el tiempo, el número, la masa y el área de estos objetos de escombros crece constantemente, aumentando el riesgo para los satélites que funcionan.

La Oficina de Desechos Espaciales de la ESA vigila constantemente esta situación de desechos en constante evolución, y cada año publica un informe sobre el estado actual del entorno de desechos.

Desde el comienzo de la era espacial en 1957, se han lanzado al espacio toneladas de cohetes, naves espaciales e instrumentos. Inicialmente, no había ningún plan sobre qué hacer con ellos al final de sus vidas. Desde entonces, la cantidad ha seguido aumentando y las explosiones y colisiones en el espacio han creado cientos de miles de fragmentos de desechos peligrosos.

"El mayor contribuyente al actual problema de los desechos espaciales son las explosiones en órbita, provocadas por la energía sobrante -combustible y baterías- a bordo de naves espaciales y cohetes. A pesar de que se han tomado medidas durante años para evitarlo, no observamos ninguna disminución en el número  de tales sucesos. Las tecnologías de eliminación de residuos están mejorando, pero a un ritmo lento", explica Holger Krag, Jefe del Programa de Seguridad Espacial.

Reducir la acumulación de desechos

"En vista del constante aumento del tráfico espacial, necesitamos desarrollar y proporcionar tecnologías para que las medidas de prevención de desechos sean seguras, y la ESA está haciendo precisamente eso a través de su Programa de Seguridad Espacial. Paralelamente, los organismos reguladores deben vigilar más de cerca la situación de los sistemas espaciales, así como la adhesión mundial a la reducción de desechos bajo su jurisdicción".

Actualmente existen directrices y normas internacionales que dejan claro cómo podemos lograr una utilización sostenible del espacio:

Diseñar cohetes y naves espaciales para reducir al mínimo la cantidad de "desechos" - material que se desprende durante el lanzamiento y la operación, debido a las duras condiciones del espacio

Prevenir las explosiones liberando la energía almacenada, " haciendo pasiva" la nave espacial una vez que se ha llegado al final de su vida.

Mover las misiones que han dejado de funcionar como satélites, ya sea desorbitándolos o moviéndolos a una "órbita cementerio".

Prevenir las colisiones en el espacio mediante una cuidadosa elección de las órbitas y realizando "maniobras de Evitar Colisiones".

Muchas agencias espaciales, empresas privadas y otros actores espaciales están cambiando su comportamiento para adherirse a estas directrices, pero ¿es esto suficiente?

Fuente: esa