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Los beneficios derivados de las inversiones en servicios climáticos para la agricultura y la seguridad alimentaria compensan su costo

Madrid, 3 de diciembre de 2019 – Los servicios meteorológicos y climáticos son esenciales para el desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático. Los beneficios de invertir en esos servicios superan con creces los costos, pero aun así la capacidad para prestarlos y acceder a ellos es desigual e insuficiente, según un informe reciente.

Un Informe inicial sobre la situación de los servicios climáticos pone de relieve los progresos alcanzados en la puesta en marcha de servicios climáticos como las predicciones estacionales, las advertencias de sequías o los índices de peligro de incendio, e indica asimismo las oportunidades y desafíos que ello supone. El Informe se centra en la agricultura y la seguridad alimentaria, por ser una de las principales prioridades nacionales en materia de adaptación al cambio climático y por el hecho de que, recientemente, se han revertido los progresos para hacer frente al hambre en el mundo.

“Ha quedado demostrado que la información climática y los servicios conexos han resultado beneficiosos para la agricultura y la seguridad alimentaria, así como para los interesados del sector”, se indica en el Informe, que presenta estudios de casos concretos de diversos países del mundo.

“Sin embargo, la capacidad para prestar estos servicios y acceder a ellos es sumamente desigual en las distintas regiones y países. Para resolver esta situación, habría que reforzar, a escala mundial, regional y nacional, el sistema hidrometeorológico necesario para poner en marcha estos servicios y suministrar estos servicios y productos en los distintos países, particularmente en los países en desarrollo, para que todo el mundo pueda beneficiarse de ellos”, se afirma en el Informe.

Globalmente, la relación costo-beneficio de las inversiones en servicios climáticos es de 1 a 10. Todo parece indicar que los beneficios de invertir de manera sistemática en el fortalecimiento, a escala mundial, regional y nacional, del sistema hidrometeorológico operativo necesario para los servicios climáticos superan a los costos en una proporción de aproximadamente 80 a 1.

La necesidad de una adaptación al clima, basada en los conocimientos científicos, es ahora más urgente que nunca.

“La temperatura media mundial ya ha superado en 1 °C los niveles preindustriales. Se está agotando rápidamente el tiempo restante para cumplir los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo de París, es decir, de mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2 °C con respecto a esos niveles, por lo que deben tomarse medidas de inmediato”, ha declarado el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas.

La OMM, que es la iniciadora del Marco Mundial para los Servicios Climáticos, ha preparado el Informe en asociación con el Fondo de Adaptación, el Programa de Investigación sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Verde para el Clima (FVC), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR), el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Los servicios climáticos al servicio de la lucha contra el hambre en el mundo

Las personas que padecen inseguridad alimentaria en el mundo se encuentran entre las más afectadas por el cambio climático. Más del 80 % de esas personas viven en entornos degradados que están expuestos a fenómenos extremos recurrentes (tormentas, crecidas, sequías). A causa del calentamiento global, las condiciones climáticas extremas serán cada vez más frecuentes y graves.

En un informe reciente se estimó que el número de personas subalimentadas había pasado de 785 millones a más de 821 millones entre 2015 y 2018, año en que se contabilizaron más de 704 millones de personas en el mundo en situación de inseguridad alimentaria grave (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Organización Mundial de la Salud (OMS),  2019. El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019: protegerse frente a la desaceleración y el debilitamiento de la economía. Roma, FAO, 2019.).

Una de las razones que provocaron esa situación fueron las perturbaciones meteorológicas y climáticas extremas.

Actualmente, entre el 20 % y el 80 % de la variabilidad interanual de los rendimientos de los cultivos depende de los fenómenos meteorológicos y entre el 5 % y el 10 % de las pérdidas de producción agrícola nacional se asocia a la variabilidad del clima, según la FAO.

Si las temperaturas aumentasen 2 °C, probablemente acabaría habiendo 189 millones de personas más en situación de inseguridad alimentaria con respecto a hoy en día. Eso supone un incremento de alrededor del 20 %, según el PMA.

Además, la agricultura sufre el 26 % de los daños y pérdidas que se producen durante los desastres relacionados con el clima en los países en desarrollo. Paralelamente a esa tendencia, la demanda mundial de alimentos aumentará un 50 % y, sin una acción climática ambiciosa, el rendimiento agrícola podría reducirse hasta un 30 % de aquí a 2050 (Comisión Global de Adaptación, 2019).

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Decisiones fundamentadas

La capacidad de tomar mejores decisiones gracias a los servicios climáticos supone un aumento de las ganancias para los agricultores. Se estima que la mejora de las observaciones y predicciones meteorológicas, climatológicas e hidrológicas podría generar aumentos de hasta 30 000 millones de dólares de los Estados Unidos al año en la productividad mundial, así como reducciones de hasta 2 000 millones de dólares por año en las pérdidas de activos.

En el Informe se explica cómo contribuyen los servicios climáticos a que se tomen decisiones fundamentadas sobre cuándo plantar o cosechar, irrigar y fertilizar, y cómo invertir en cultivos y ganado resistentes a la sequía y en sistemas de riego más eficaces.

En el Informe figuran ejemplos con información sobre los siguientes elementos:

Tiempo – días adecuados para el trabajo de campo, días de crecimiento durante la estación, índices térmicos para el ganado, evaluación del riesgo de incendio, predicciones de plagas y enfermedades

Variabilidad del clima - predicciones del rendimiento de los cultivos, fechas promedio de principio y fin de la estación de las lluvias, fechas promedio de comienzo y final de las heladas, índices de sequía

Cambio climático – cambios de la zonificación agroecológica, cambios de la fecha de comienzo y de final de las heladas, efectos de las condiciones climáticas futuras en los cultivos.

Ejemplos regionales

África: el Centro de Predicción y de Aplicaciones Climáticas (ICPAC) de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD) facilita predicciones sobre las anomalías del comienzo de las lluvias estacionales en relación con la media a largo plazo. Eso permite a los agricultores saber qué cultivos plantar y cuándo plantarlos, hacia dónde desplazar el ganado para encontrar mejores forrajes y cuándo utilizar el agua de los embalses para los cultivos. Entre los beneficios que se pueden derivar de esa información se encuentran rendimientos superiores de los cultivos y un mayor aumento de peso del ganado.

Asia: los Servicios Consultivos de Agrometeorología Operativa de la India han reducido el costo de los cultivos globalmente hasta en un 25 % y aumentado los ingresos netos de los agricultores hasta el 83 %. Los cultivos que más se han beneficiado son el arroz paddy, el trigo, el mijo perla y las frutas y verduras. El beneficio económico se estima en 7 575 millones de dólares al año.

América del Sur: el Monitor de Sequías del Nordeste del Brasil, que es un esfuerzo de colaboración de diferentes instituciones, aglutina información sobre la sequía a niveles federal, estatal y municipal en los ámbitos de la meteorología, los recursos hídricos y la agricultura. El Monitor sirve para mejorar las alertas tempranas y las predicciones de la sequía para facilitar los planes de preparación en las cuencas fluviales, las áreas metropolitanas y los municipios.

América del Norte, América Central y el Caribe: El Servicio Meteorológico e Hidrológico Nacional de Cuba cartografía el índice de riesgo de incendio, lo que ayuda a los agricultores y predictores a decidir si deben hacer quemas planificadas. A su vez, las instancias normativas pueden juntar los recursos de extinción de incendios en las zonas de alto riesgo de incendio.

Suroeste del Pacífico: El Servicio Regional de Advertencia de Posibles Sequías del Instituto Nacional de Investigaciones Hidrológicas y Atmosféricas (NIWA) de Nueva Zelandia, en asociación con los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos de las islas del Pacífico proporciona alertas tempranas más precisas de los episodios de sequía. Esta información también sirve como base para las políticas nacionales sobre la sequía.

Europa: el Índice Relativo de Productividad de los Pastos de la Comisión Europea ayuda a los agricultores a determinar dónde deben desplazar su ganado o si necesitan pienso suplementario. Eso permite a las instancias normativas europeas adaptar la asistencia a los ganaderos y comprobar qué efectos ha tenido la sequía para determinar los pagos por desastre.

Se necesitan mayores inversiones

Actualmente se invierten más de 3 000 millones de dólares en casi 200 proyectos sobre servicios climáticos y sistemas de alerta temprana con financiación del Fondo de Adaptación, el Fondo Verde para el Clima (FVC), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Grupo Banco Mundial.

El Banco Mundial estima que se necesitan más inversiones, aparte de las ya programadas, de hasta 2 000 millones de dólares a fin de dotar a los SMHN y otras instituciones nacionales de la capacidad y todos los equipos necesarios para proporcionar servicios e información climáticos, meteorológicos e hidrológicos fiables y oportunos, que sean pertinentes para las decisiones en materia de políticas e inversiones.

Si bien las inversiones han aumentado sustancialmente en el último decenio, debería hacerse más a fin de garantizar el suministro de servicios de información climática de alta calidad con fines de adaptación en el ámbito de la agricultura.

África y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) son los que están tropezando con mayores carencias de capacidad, especialmente por lo que se refiere a la densidad de la red de observación y la frecuencia de notificación de las observaciones, que son esenciales para las predicciones y los servicios meteorológicos y climáticos.

En general, las inversiones tienen que ser más específicas e integrales. Las actuales inversiones son poco sistemáticas y fragmentarias, y es necesario utilizar los recursos más eficazmente para fortalecer, a escala mundial, regional y nacional, el sistema hidrometeorológico operativo, que brinda apoyo a la prestación de servicios en los países, de manera más sistemática e integrada. En particular, los servicios tienen que superar las barreras del “último kilómetro” y los agricultores han de poder acceder a ellos sobre el terreno, según el Informe. Asimismo, es preciso mejorar la estimación y documentación sistemáticas de los beneficios socioeconómicos de las inversiones y los servicios resultantes.

En el Informe se formulan recomendaciones estratégicas en las que se abordan cinco esferas principales que es necesario mejorar:

  • Un apoyo financiero adecuado para poner en marcha servicios climáticos y ampliarlos con el fin de sustentar la prestación de servicios agrometeorológicos a escala nacional, especialmente en África y en los PEID.
  • Observaciones sistemáticas en cuanto elemento fundamental para la prestación de servicios climáticos.
  • Una base científica climática más amplia para las acciones climáticas prioritarias
  • La utilización de asociaciones de múltiples interesados para superar las barreras del “último kilómetro”
  • El seguimiento y la evaluación sistemáticos de los beneficios socioeconómicos de los servicios climáticos.

Fuente: OMM